«Guardianas del Agua»: Haciendo visible el rol de las mujeres

Por: Macarena Salinas Camus (Licenciada en Ciencias de los Recursos Naturales) e Isaura Becker Rodríguez (Geógrafa)

Publicado originalmente por: El Desconcierto

Las mujeres encarnan la lucha del agua en contextos de inseguridad hídrica. Son quienes buscan alternativas, tejen redes, se organizan y defienden sus derechos para poder solventar las necesidades hídricas para ellas, sus familias y comunidades. La agenda del día mundial del agua 2022 sigue la pauta de “hacer visible lo invisible”, lema que nos convoca a reflexionar sobre las aguas subterráneas, y que si lo re-pensamos, es una oportunidad para relevar a los actores menos visibles en la gestión del agua, como la diversidad de mujeres que en nuestro país día a día se encargan de su cuidado.

Este 22 de marzo, en el Día Mundial del Agua, el lema es “hacer visible lo invisible”, con el fin de relevar el importante papel que tienen las aguas subterráneas, las que, escondidas bajo tierra, han sido sobreexplotadas y contaminadas en todo el mundo, descuidando una de las fuentes de agua dulce más importantes con las que cuenta el ser humano. En Chile, la crisis por el agua se ha agudizado cada vez más, con el 54,3% de las comunas del país con decretos de escasez hídrica vigentes, y con una profunda sequía que se extiende por más de 10 años. En este contexto, cuando existen brechas de acceso, y por tanto se ve afectada la seguridad hídrica en las comunidades, hay un actor social invisibilizado, que toma un rol protagónico en la gestión del agua al interior de los hogares y en su comunidad: las mujeres.

No es sorpresa para nadie que sean las mujeres las principales responsables de las labores de cuidado de las infancias, enfermos y adultos mayores, y de las labores del hogar, debido a los roles de género socialmente construidos. Estos roles también determinan el íntimo vínculo que existe entre género y agua, lo que se evidencia, por ejemplo, en la sobrecarga de labores que experimentan las mujeres cuando los hogares no cuentan con agua segura para cocinar, lavar, higiene personal o regar. Hemos normalizado e invisibilizado el sinfín de tareas que una mujer debe realizar cuando el agua no es suficiente o no tiene la calidad adecuada para abastecer el hogar, sumando a sus tareas cotidianas el acarreo de baldes, la gestión de un camión aljibe o la reutilización de agua. Como dice Sandra de la comuna de Tiltil, “el rol más pesado siempre es el de la mujer, es muy complicado vivir acá en Rungue, y para una como mujer tres veces más porque está a cargo de la casa. Al final de cuentas, es la mujer la que tiene que andar corriendo con su tiempo todo el día”.

Sandra es una de las tantas mujeres que sufren las consecuencias de la escasez hídrica, una realidad cada vez más recurrente en Chile, y que recogemos en Guardianas del agua: (in)seguridad hídrica en la vida cotidiana de las mujeres, publicación que da cuenta de la realidad que viven diversas mujeres de la zona central del país, y que busca relevar su importante rol en condiciones de crisis hídrica. Si bien la falta de agua trae consigo una transformación completa de las rutinas diarias, así como una serie de consecuencias negativas a su salud física y mental, también es importante dar cuenta que son las mujeres quienes concentran los conocimientos y experiencias a partir de las múltiples prácticas, estrategias y propuestas de solución para cubrir tanto sus necesidades, como las de sus familias y comunidades.

El rol de las mujeres en la gestión doméstica del agua es invisible, pero su impacto es visible en todas partes. Si bien dar mayor visibilidad es un paso inicial importante, no basta con eso. Es momento de multiplicar ese impacto transversalizando la perspectiva de género a todo nivel, de manera que las mujeres dejen de encontrarse subrepresentadas en espacios de liderazgo y podamos buscar un camino diferente. Hacer los cambios ahora es esencial, ya que el tiempo para transitar hacia una gobernanza más justa y respetuosa del agua se acorta cada vez más. Abordar las soluciones a esta crisis desde la perspectiva del cuidado, poniendo foco en los aprendizajes adquiridos por mujeres de todo Chile, que enfrentan la escasez día a día, nos abre un nuevo abanico de alternativas y mejora nuestras posibilidades de un futuro mejor. Además, esto constituye un antecedente clave para la adaptación al cambio climático y permite desafiar los roles de género tradicionales en la gestión del agua. Creemos que, en esta búsqueda colectiva de soluciones por una vida digna, la voz y experiencia de las mujeres son claves para construir un futuro donde se respete la casa de todos y todas, sin desigualdades de género, ni en la gobernanza del agua, ni en otros ámbitos de la vida.

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